500 años de la primera misa en territorio argentino. El festejo que no fue, o quizás sí.

Por Agustín Podestá

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El 20 de Septiembre de 1519, una expedición comandada por Hernando de Magallanes partió de Sanlúcar de Barrameda, España, con el objetivo de encontrar un paso por Occidente que lleve a las islas Moluscas, tierra de las especias, atravesando el “Nuevo mundo” (América).

Con lo que no contaban al partir es que ese paso hacia el océano, al que Magallanes llamó “Pacífico”, lo encontraría más tarde de lo que hubieran deseado él y la tripulación.

Pasaron los meses y el “estrecho” que buscaban (luego llamado “de Magallanes”) tardó en aparecer y, sumado al frío del sur argentino y su extenso territorio, se había generado un fuerte descontento y malestar.

Con ocasión de Domingo de Ramos, y en un intento de mejorar las relaciones, Magallanes ordenó al clérigo Pedro de Valderrama celebrar misa en tierra firme. La primera misa en territorio argentino sucedió el 1 de abril de 1520, en la zona del puerto de San Julián, Santa Cruz, con escasa concurrencia, debido a la manifiesta situación.

Aquella misa se celebró en un contexto de angustia y tristeza, de frío y desconcierto. Hoy, a 500 años, el contexto cambió, pero el sentimiento parece el mismo. El supuesto festejo nos encuentra encerrados en casa, con un enemigo invisible y pandémico que amenaza la vida.

¿Será providencial?  El viaje de Magallanes, tan largo, complicado y sangriento, finalmente logró su cometido, convirtiéndose en el primero en dar la vuelta al mundo. No cuesta mucho imaginarse, entonces, cómo se vivió esa misa, cómo se encontraban aquellos hombres en tierra inhóspita e indómita. Hoy, esas características también las estamos viviendo.

Pero si ese viaje terminó, el objetivo se cumplió, y hubo “luz al final del camino”, pidamos hoy a Dios también que nos guíe en este/nuestro viaje, el de la pelea contra esta enfermedad.

Nadie imaginó meses atrás que estaríamos viviendo esta fiesta en este contexto, será que Dios escribe torcido en renglones rectores, será que Dios quiere mostrarnos otro rumbo para el viaje, será que algo se nos quiere plantear.

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