Contra toda esperanza

Por Sabrina Marino//

Señor, señora, no sea indiferente, se llevan a las pibas en la cara de la gente

Así escuché cantar a los gritos a un montón de adolescentes durante la marcha que se realizó el sábado a la tarde para pedir por la aparición con vida de Bryana. Adolescentes que en lugar de estar pensando a dónde juntarse a la noche, de que se van a disfrazar para su fiesta de egresados , que carrera seguir el año próximo o en todas las posibilidades que supone tener toda una vida por delante, esta tarde se tiene que ocupar de salir a reclamar por la aparición de su amiga.

Aclaremos que la marcha fue organizada por los mismos compañeros, esos que no tenían ninguna duda de que se la habían llevado por la fuerza y, por eso, no se quedaron esperando el tiempo prudencial de 48hs. que le pedía la policía para empezar a buscarla, ellos se movieron, se organizaron, salieron a la calle.

El recorrido,  que arrancó en la puerta  del Instituto Nuestra  Sra. De Lourdes de Villa Madero,  contó con la presencia de alumnos, familiares y docentes,  pero no contó con ninguna de las hermanas conducen la institución.

Existe un detalle para destacar, antes de comenzar se llamó a todos los alumnos al frente para que encabezaran la caminata y se rezó un Ave María, dejando en evidencia que para esta comunidad,  la oración supone la acción. Por eso, y a pesar de los pronósticos negativos  que circulaban, ellos  “no fueron indiferentes” y  salieron con fe a reclamar por la aparición sana y salva de la adolescente.

Hoy Bryana apareció, gracias a los compañeros, gracias a la comunidad,  gracias a Dios, gracias a que los enfermos que se la llevaron, “se asustaron” o “los apretaron”  y la devolvieron, en fin, apareció gracias a un montón de cosas pero, lo que es seguro,  es que no apareció ni por la policía, ni por los políticos ni por ninguno de todos esos que, en teoría, están al servicio de la comunidad.

Hoy los alumnos y familias del instituto Lourdes aprendieron que vale la pena salir a la calle, vale la pena dar batalla, vale la pena esperar “contra toda esperanza”.

Hoy no lamentamos una menos.

Hoy queda mucho por hacer.

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