Teo-humor presenta: San Cayetano, el santo de la Grieta

//Por Sabrina Marino//

Un amigo me manda esa foto, otro me comenta: “me gustaría que investigues y escribas sobre la politización de los santos” y yo que, como dirían don Dárgelos, “algunas noches soy fácil” accedí a su pedido.

El pasado 7 de agosto fue el día de San Cayetano y como corresponde, los medios se ocuparon de cubrir esta tradicional y masiva concentración de fieles en el santuario ubicado a pasitos de la estación de trenes de Liniers.

Mirando los noticieros, me llamó la atención algo que varios conductores y periodistas repetían como político recién coucheado: “Toda esa gente pertenece a organizaciones políticas como Barrios de pie, nada tienen que ver con la celebración religiosa”.

Como si todos esos fieles, curas, monjas, consagrados fueran unos ex “choriplaneros” reclamando por los beneficios perdidos.

Automáticamente pensé: “Pobre San Cayetano, el también cayó en la grieta”. Bueno, voy a intentar rescatarlo.

Tendríamos que empezar por preguntarnos ¿Se pueden mezclar la religión y la política? La respuesta es un contundente no. Cada una tiene su espacio, no se mezclan, no se superponen, no nada. Ahora, ni la religión ni la política existen en sí mismas ni para sí mismas, sino que ambas están al servicio del hombre, dependen de él.

Volviendo a la concentración “político religiosa” de ayer, dos puntos a resaltar

  1. Quien va a un santuario durante alguna fecha significativa es, ante todo, una persona que está manifestando y viviendo su fe.  A lo largo de la historia  y por todo el mundo tenemos múltiples referencias de expresiones similares, esto se debe a que el hombre es un ser naturalmente religioso, por lo menos hasta que Marx diga lo contrario.
  2. La persona es social, comparte su vida con otros. Para que reine la armonía es necesaria la organización de las comunidades. De pensar y reflexionar sobre esa cuestión se ocupa la política. Estaría bien entonces decir que el hombre es un ser naturalmente político.

Ahora, retomando la frase de los comunicadores sociales, estaría bueno pensar que a lo mejor  el lunes  a San Cayetano no fueron  simplemente organizaciones políticas masificadas, fueron personas particulares (madres, padres, hijos, hermanos, etc) que pueden o no, formar parte de una agrupación política, pero que  comparten al menos dos cosas: la fe y  “las necesidades básica no cubiertas”.

¡Ay! Me acabo de dar cuenta que San Cayetano es un santo político al final, ya que a él no se le pide cualquier cosa, se le pide salud, pan y trabajo, cosas que el estado debe asegurar por medio de políticas públicas inclusivas. Ni grandes viajes a Miami para ir en busca de ropa barata, ni la quita de cepo para comprar dólares, ni la apertura indiscriminada de las importaciones para que el celular que quiero se vuelva más accesible, ni mano dura, ni restricciones al ingreso de los inmigrantes de países limítrofes que solo traen delincuencia organizada, ni nada de eso. Salud, pan y trabajo, necesidades básicas que muchas personas de nuestro país hoy no tienen cubiertas, por eso se reclaman y se manifiestan  ante sus gobernantes y a ante su creencia.

¡Ups! No solo es un santo político, sino que es un santo opositor, porque  la cantidad de gente que va a pedirle trabajo pone muy en duda las últimas encuestas que dicen que la desocupación  disminuyó en la Argentina.

En fin, no sé si pude sacar al santito de la grieta, al fin al cabo a lo mejor se metió él solito y forma parte de la campaña de deslegitimación al gobierno actual que tanto denuncia  Lilita y, si lo dice la Carrió palabra santa porque ella es una mujer  política y religiosa.

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