¿Es Jesús de Nazaret quien está realmente presente en la Eucaristía?”

//Por Fernando Mezzacapa//

“Tomen y coman, esto es mi cuerpo. Beban TODOS, porque esta es mi Sangre” (Mt 26,26-28)

 

Hace unos meses vengo re-pensando la Eucaristía.

Mire al Sagrario, recubierto de bronce, llenos de lujos…y me pregunte ¿Ahí habita el que dijo “Felices los pobres (y de espíritu)  porque de ellos es el Reino de los Cielos”? (Mt 5,3)

Después,  en la misa  escuchaba lo que tantas veces escuche: “Para poder acercarse deben haber tenido una confesión frecuente y estar en gracia”… y vi a tantos que se quedaron sin recibir a Jesús. Por dentro pensaba: ¿A cuántos habrás llamado hoy y a cuantos alejamos de vos, del encuentro con vos?. Pensaba  que quizás alguno de ellos, a pesar de no tener una confesión frecuente, de no haber asistido a la misa dominical por largo tiempo, de no rezar después de largo tiempo, hoy necesitaba re-encontrarse con Jesús. Hoy en su corazón sentía esa necesidad, ese calor, ese consuelo que da la Eucaristía, necesitaba a ese Jesús que tiempo antes de la misa le estaba diciendo en su interior “Baja pronto, porque hoy tengo que quedarme en tu casa” (Lc 19,5), ese Jesús que decía “He venido a proclamar el año de la gracia del Señor, he venido a vendar los corazones heridos”(Lc 4,16 – 21) . Pero al llegar  a la misa, se encontró con otro Jesús, un Jesús desconocido, que le pedía toda una lista de requisitos para poder acercarse a Él. Un Jesús inalcanzable. Y no pude pensar otra cosa que “Señor, ¿Qué te paso? Que distinto estas”…

¿Cuántas veces, en favor de alguna reflexión teológica de vaya  a saber quién, impedimos que tantos hijos se encuentren personalmente, corazón a corazón con Jesús, que reciban Vida entre tantos dolores de parto que hay en la vida del hombre?

Entonces pienso: ¿Es Jesús de Nazaret el que está realmente presente en la Eucaristía?

Repasemos algunas actitudes de esta gran persona, algunos “tips” para recuperar a Jesús Eucaristía y traerlo de vuelta a nuestra vida, nuestra historia, a nuestras misas:

  • Este tal Jesús comía, se juntaba, compartía, con los “pecadores”. Y acá algo me llamo la atención. No era Jesús el que hablaba de “pecadores”, era el resto de la gente. De cierto que el perdonaba pecados, pero bajo el título de “pecador”, jamás llamo a nadie, jamás se dirigió a nadie de esa forma. El no establecía diferencias, ni clases de personas. Precisamente, con todas sus actitudes, lucho para suprimir esas diferencias. Diferencias que hoy volvimos a  Es más, Él es el que nos enseñó a no juzgar para no ser juzgados, a no mirar la pelusa en el ojo del hermano (Mt 7, 1 – 3), y nos dijo que el vino a salvar, no a condenar (Jn 12,47).

 

  • El encuentro personal con Él estaba primero, después venia el perdón o el arrepentimiento o conversión de la persona. “Dejen que vengan a mí, no se lo impidan” (Lc 18,16). Algunos podrán decir, está hablando a los niños, pero les recuerdo que sigue hablando, y dice que todos debemos ser como ellos, por lo tanto, la llamada a que “vengan a mí y no se lo impidan” se refiere a todas las gentes).
  • En la famosa parábola del Padre Misericordioso (o Hijo prodigo), Jesús hablando del Padre (y en realidad de El mismo, porque el Padre y El son uno), ni siquiera le da bola a lo que el hijo había pensado decirle, directamente va y lo abraza, lo viste, lo limpia, celebra la vuelta del hijo. (Lc 15, 11-32) O traducido a nuestro lenguaje, como diríamos nosotros en la emoción: “¡Cállate!, ¡¡¡dame un abrazo que te extrañe boludo!!” J . 
  • Jesús chocaba de frente, iba contra  las más de 600 prescripciones que los fariseos habían establecido como supuesta garantía de estar en gracia de Dios, y gritaba a viva voz “! Compasión quiero!” (Mt 9, 12). Sin embargo, hoy, los “fariseos católicos” también creamos nuestras tantas prescripciones que no hacen más que alejar gente y establecer barreras, parecería que necesitamos un pase VIP para encontrarnos con nuestro Dios.
  • En la parábola que tiene como escenario el Templo, y se encuentran los personajes del fariseo y el publicano (recordemos que publicano era sinónimo de “bosta de persona” para ellos, un “pecador”, un “alejado de Dios). Este publicano, este hombre se presenta arrepentido , y el mismísimo Dios hecho hombre nos dice que este último era el que estaba en gracia con Dios, luego de haber tenido una conversación íntima con Dios. Vale recordar el pasaje, para ver cuán desubicadas están las barreras que ponemos a quienes quieren comulgar:

 “Y refiriéndose a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, dijo también esta parábola: «Dos hombres subieron al Templo para orar; uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, de pie, oraba así: “Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago la décima parte de todas mis entradas”.

En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador!”.

Les aseguro que este último volvió a sus casa justificado, pero no el primero.” (Lc  18, 9 -14)

 Creo que no hace falta que diga más nada…levanten las prescripciones y barreras muchachos, Jesús hablo…

Pero es tan grande la viga que tenemos en el ojo, que no vemos que somos el fariseo, reemplazando “ayuno” por algunas de nuestras condiciones, ejemplo la confesión reciente. (Por favor, no piensen que estoy en contra del sacramento de la confesión, todo lo contrario, sino que estoy en contra de que a la gente se la prive del encuentro con Jesús).

  • Hay otro tema polémico, la comunión a los divorciados. Pero sería bueno “traducir” comunión. La eucaristía, la comunión, no es otra cosa que el encuentro entre Jesús y el Hombre, encuentro profundo, que pasa a ser in-habitación. Es Jesús que se hace pan para encontrarse con nosotros. Entonces ¿Sera que Jesús no quiere encontrarse con esta gente?…a ver…repasemos el encuentro con la samaritana…y la pucha que esta mujer paso por varios…pero si ponemos toda la lectura se va a hacer largo, léanla ustedes, pero les pongo las citas esenciales para tener en cuenta (Jn 4, 6 -43):
  • Jesús provoca el encuentro, toma la iniciativa, y la mujer hasta le tira “justo vos me venís a pedir algo a mí”.
  • Entre el va y viene del dialogo, Jesús le tira “Es verdad, tuviste cinco maridos, y el que tienes ahora no es tu marido”
  • Para terminar, ella cree en El, Jesús no le pide que abandone a la persona con quien convive ni nada por el estilo, y se queda con ellos dos días.

¡¡¡Para Para Paraaaa!!!! ¿¡Me estás diciendo que Jesús se quedó a compartir, se encontró y paso dos días con esta mujer que se casó cinco veces y que encima convive con alguien que no es su marido, y por lo tanto, no está casada!!!!??? Naaaaaaaa….me estas jodiendo…

No, no estoy jodiendo, ese es Jesús de Nazaret, el Jesús Eucaristía.

Quizás los teólogos y los administradores de la Eucaristía, a la hora de reflexionar y sacar conclusiones deberían recordar que “Jesucristo es y sigue siendo  el mismo hoy, como ayer y siempre” (Hebreos 13, 8)

Quizás la pregunta que Jesús se hacía cuando decía si “¿habrá fe cuando vuelva el hijo del hombre? en realidad quería decir, “¿creerán en mí? ¿Seguirán creyendo en mí? o me habrán desfigurado una vez más…

Dejo el artículo acá, esperando que te acerques a Jesús sin miedo, y a vos que pones trabas para que la gente se acerque, espero que reflexiones…

 

Fernando Mezzacapa

1 comentario de “¿Es Jesús de Nazaret quien está realmente presente en la Eucaristía?””

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