Hundida, yace la Pachamama

 

 

Aquí a mi lado, hundida, yace la Pachamama

Madre de todos.

y le tapan el hambre con comida y con coca

para que nos los trague

y vuela en pariciones su bondad pedigüeña

saltando entre banderas verdes y rojas y amarillas

                                      Manuel Castilla, Desentierro del Carnaval.

 

Por Leonel Kodnia

El primero de agosto es un día especial para las comunidades Andinas, pues es el día en el que se alimenta a la Pachamama. El rito es muy simple, pero bajo ningún sentido la celebración es inocua o fútil. En su sencillez denota su simpatía por lo cotidiano. El modus operandi es bien conocido: se cava un hoyo en el suelo, se inmersa una olla de barro con ciertos alimentos, hojas de coca, cigarros, chicha. El rito no tiene nada de simbólico, es decir abstracto, no está haciendo nada más que lo que dice el rito: alimentar. Se la alimenta, porque se le agradece. A la Pacha le gusta lo dulce, suelen decir los Coyas. Se le agradece estar.

Para entender que es la Pacha, tenemos que salir un poco de los conceptos que tenemos muy arraigados en nuestro discurso. Dice un autor que se llama Josef Estermann, que estudia la filosofía andina:

la palabra quechua-aymara pacha significa el ‘universo ordenado en categorías espacio- temporales’, pero no simplemente como algo físico y astronómico. La palabra griega kosmos tal vez se acerque más a lo que quiere decir pacha. Pacha también podría ser un equivalente al vocablo latino esse (ser): pacha es ‘lo que es’, el todo existente en el universo, la ‘realidad’. Contiene como significado tanto la temporalidad como la espacialidad: lo que es, de una u otra manera existe en el tiempo y ocupa un lugar. Prefiero traducir el vocablo pacha por la característica fundamental de la racionalidad andina: ‘relacionalidad’. Tiempo, espacio, orden y estratificación son elementos imprescindibles para la relacionalidad del todo. Articulando el aspecto de ‘cosmos’ con el de ‘relacionalidad’, podemos traducir pacha como ‘cosmos interrelacionado’ o ‘relacionalidad cósmica’.

Es decir. La pacha no es solamente el elemento físico tierra, sino el conjunto de las relaciones que se establecen, por ella; el conjunto de lo que es “ahora” en conjunto con otros que están siendo. Esto me recuerda mucho a una definición de la amistad que dice Aristóteles en algún pasaje de la Ética. Él dice algo así como es “el compartir del ser”. Lo llamativo que para decir “compartir” usa a amalgama entre la palabra “syn” que significa “con” y “Zoo” que es el verbo vivir, como en Zoología. Entonces, sería un con-vivir.

No nos pongamos sentimentales con las palabras. La cuestión es la siguiente. El 1 de Agosto, no se alimentó simbólicamente la tierra, sino que se le dio gracias, en nombre de muchos, a aquello que nos sostiene, que penetra nuestras relaciones y nos traspasa, nos mantiene donde “estamos” y nos estimula el Con-vivir.

Ahora con más razón, en estos tiempos de penurias, de grietas e incertidumbres, es cuando más debemos recordar que danzando entre la brecha de nuestras existencias está la pacha, asegurándolas.

 

 

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