Jesús y Kal-el, o la permanencia de una metáfora

Por Leonel Kodnia

 

Yo era un pibe. Tendría alrededor de 11 o 12 años. Mauro Consolli creyó hacer un negoción: 5 pesos por un par de comics que él no leía, que incluso le parecían estúpido. Ahora están 720 pesos, más o menos, en Mercado libre y otros sites. Mi compañero creyó que los libros están para leer y luego ser descartados, estimó el poder de lo fugaz por sobre la permanencia. Quizás por ese pequeño error de cálculo, ahora soy yo el acreedor actual del Reino de los superhombres, cuyo valor excede el de hace ya 15 años.

Mauro confíó en lo fugaz y rentable de la economía y no en la permanencia. Y acá abro paréntesis: Permanecer no es sinónimo de quedar. Hay una sutil diferencia. La palabra más parecida a Quedar es réquiem. Quedar es estar quieto, inmóvil, requiescat in pacem. Este verbo viene del participio quietus del verbo quiescere, que era reposar, calmarse. Su acción como participio indica que es una acción constante: quedarse es quedarse así, estar en esa situación, morar la quietud, morir. Ahora bien, permanecer tiene una característica muy interesante que no debe confundirse con permanente. Etimológicamente la palabrita en cuestión se forma a partir de per –(completo, total) sufijo que está presente en varias palabras: perplejo, perseverancia, etc.; y del verbo latino manere, que significa quedarse, como en inmanente (lo que permanece “adentro”), re-manente (lo que permanece varias veces, como sobrando), en fin. Pero en latín era una cosa. En castellano, y en nuestro uso es otra. Lo que lo diferencia de lo demás es que el verbo permanecer, que viene de permanére, tiene un prefijo que en castellano dio –ecer, en latín era –scer. Esta terminación se ponía en los verbos que marcaba acciones verbales que no son puntuales, procesos que se desarrollan como sin estancarse en el tiempo. Palabras como “crecer”, adolecer, envejecer, tienen esa misma terminación.

La cuestión es que entre quedarse y permanecer hay un abismo tajante, indisoluble e irreconciliable: la muerte y la vida. Quedarse es réquiem, permanecer es vivir, es estar vivo. Cuando algo permanece a mi lado está vitalmente habitando el lugar, no es un cuerpo muerto echado para quedarse.  Nadie dice “la permanecí” para decir que se quedó dormido. Dice “la quedé” cuando se “quedó” dormido. Te “quedaste” con la venta de las entradas; ese corte te queda como el culo; ¿“me queda bien este vestido”?. Nadie, en su sano léxico cambiaría por: ¿me permanece bien este vestido?; ese corte te permanece como el culo. Cuando hablamos de permanecer hablamos de un proceso vital de acompañamiento. Eso que está junto a mí permaneciendo, está vivo y activo, ejerciendo la acción de “estar”. A la sala de estar le decimos Living room y es donde permanecemos en compañía, tomando un café, un mate, una risa. Mauro no quiso “quedarse” el comic, el cual “permaneció” en mis manos.  Asuman las diferencias. 

Y es paradójico, que el comic que permaneció en mis manos, y lo sigue haciendo de forma activa, es El reinado de los superhombres. No sé si saben, Superman muere luego de su enfrentamiento con Doomsday. Superman logra vencer a este villano “juicio final”, pero a costa de un gran sacrificio, su vida. La pelea fue devastadora y descargó toda la energía del kryptoniano.

La muerte de Superman

Luego de su muerte cuatro tipos se disputan ser los nuevos Supermanes, o incluso “El Superman”. Estos tipos creen ser el “el último hijo de Kripton”. Cuestión que luchan entre ellos, que pin que pam, hasta que aparece el verdadero que por una de esas cosas resucita y ajusta las cosas.

Cyborg, Hombre de acero, Super boy, El erradicador

La cuestión es que Superman “permaneció” muerto, pero no quedó muerto. Uno de estos tipos, había puesto su cuerpo en una especie de matriz, la cual, una vez inyecta de energía, hace que pueda volver a la vida, salir de las profundidades. Con esto digo que  Mauro no solo me había dado la razón filosófica de la permanencia, sino un análogo de Jesucristo. 

La permanencia en la muerte de Jesús fue real, pero ambigua. Jesús hombre-Dios, el último de los profetas de una tierra ya devastada, muere, y  muere realmente ¿cómo podría haber sido humano un Dios si uno de los atributos más elementales del hombre está ausente? Pero lo más llamativo, lo que tanto Metrópolis como Jerusalén no advirtieron es que la permanencia de Jesús en la muerte es una permanencia vital, una permanencia en pos de generar vida. Jesús no “quedó” muerto, ni tampoco pasó fugaz por el mundo de los hombres, como el comic que Mauro me vendió, sino todo lo contrario.  Pensemos de esta manera todo el evangelio, toda la escritura, está escrita a la luz de la resurrección. El libro está hecho para resucitar, incluso la Sagrada Escritura: el Antiguo Testamento que resucita a la luz de este nuevo judío.

Detalle El reinado de los supermanes n° 8

 La resurrección de Jeshua es el tamiz, el caleidoscopio por donde miran los evangelistas para crear su mito. Y digo mito no de manera peyorativa. Digo mito porque el hombre ante lo inefable siente una crisis abismal, que lo paraliza, lo coacciona,  y en esa lejanía entre lo que es y lo que no comprende se impone la representación. Jesús ha sido mitificado para ser comunicado. La buena nueva hubiera sido imposible sin un aparato simbólico común, una institución simbólica. Jeshua habló en parábolas ¿no? El mito es otra forma de sentir verdades, no las anula, las expande. Cuando Jerry Siegel  y Joe Shuster crean a Superman echan mano a su simbolismo Judío, como Mateo, o Pablo. Y se sirven de un héroe judío, un profeta: Jesús. El hombre dios que comía con putas y homosexuales, que comía echado en el suelo con enfermos, leprosos. El superhéroe que escribía en un Diario y se enamoraba de mortales. Ambos tienen dones sobrenaturales, pero viven en la más callada humanización. El logos se hizo hombre para llevar a los hombres a Dios. Kal-el se hizo Clark Kent para llevar a los hombres al bien. Y lo tomamos con naturalidad, porque estas cosas permanecen en nuestras representaciones, es cultural, porque es accesible a nuestro sentido común.

LA sugestiva imagen de Superman Returns de Bryan Singer, como si estuviera resusitando.

Umberto Eco diría tendencias mitopoyéticas. Porque la vida de Jesús, como la de Superman también, es la vida de un enviado de cuya misión reniega aunque esté dispuesto a cumplirla. En estas vidas hay viajes, aventuras, y sobre todo una, la más importante: el viaje hacia profundidades más oscuras, el hades, el averno, el útero, para salir triunfante en la luz, nuevo; para compartir la experiencia con los otros. Tal como lo hizo Superman, Jesús, Ulises, Hércules, Harry, Frodo.

Es una forma de comprender un misterio que se escapa cada vez más lejos y la intención de contarlo. Una forma de llenar un vacío que está en función de esgrimir una palabra, un recuerdo, a otro. A Jesús se lo pintaba durante el Sacro imperio Romano Germano como un alemán. Rubio, barba prolija “ATR”. A Superman se lo dibujó, luego de su muerte, en los años 90, con pelo largo, como Jesús o Eddie Veder. Vaya coincidencia, el nombre verdadero de Superman es Kal-el, en hebreo es “la voz de Dios”. Me recuerda tanto a Isaias y esa “voz que clama en el desierto”. El enviado tiene pruebas, tentaciones, patrias destruidas, orfandades. Pero como decía antes,  el héroe de la epopeya permanece en su oscuridad para salir emergente y ser luz para otros, contar las nuevas verdades para que otros se sumerjan y permanezcan en ellas.

Permanecer en la muerte es diferente a quedar en la muerte. La vida y la muerte, porque en definitiva es esto. Las enseñanzas de Jeshua son un sí a la vida que fue dada gratuitamente. Toda la construcción simbólica del cristianismo es una invitación a la vida. Y toda construcción simbólica Narrativa es, en el mayor de los casos, una metáfora. Superman es metáfora de Jesús; y Jesús metáfora de la vida. 

Se acerca la pascua. Se acerca el Doomsday de Jesús. Vacío ya de sangre, tajado al mango, con sarro y oxido entre las palmas, muere. Y de la oscuridad profunda brotó una metáfora. Y eso es más profundo que el dogma. Al dogma lo crean los hombres, los dogmas quedan. La metáfora permanece, y permanecer es estar, pero con más calma.

LK

Feliz resurrección

Sabri, Agus y Leo (Editores)

Les dejo algunas cosas que dijo un Rabino sobre Kal-el y Jeshua.

  • Es un individuo que vive en el exilio, la diáspora.
  • Su patria fue destruida en un inmenso cataclismo.
  • Su padre era un erudito que advirtió el inminente desastre, pero nadie lo tomó en cuenta, tal como aconteció con los profetas que anunciaron la caída de Israel y Yehudá pero no fueron escuchados.
  • Ama a su patria de adopción pero no por eso desdeña su patria de origen.
  • Trabajo la tierra pero escogió un ofició que lo vincula con las letras, tal como el pueblo judío era campestre pero siempre unido al Libro.
  • Es un extranjero que cuando oculta su identidad es débil y apocado, pero cuando actúa de acuerdo a su esencia auténtica es súper poderoso1.
  • Está para servir al prójimo sin pedir nada a cambio.
  • La justicia y el servicio son sus objetivos.
  • Todos lo quieren pero nadie lo conoce realmente.
  • Los villanos lo odian de corazón y no descansan en su afán para exterminarlo.
  • Cuando está cerca de ciertos elementos que le son impuros, pierde su poder “especial”.
  • Es más fuerte que un tren, más rápido que una bala, salta los edificios más altos para servir a la noble causa.
  • Solo podía hacer mucho bien, pero prefirió juntarse con otros como él para crear una verdadera Liga de la Justicia y así multiplicar en mucho el servicio que brindaba gratuitamente a su prójimo.
  • Tuvo varios “copiones” pero ninguno es como él.
  • Nació de la mente de un adolescente judío en 1933 y su meta era proteger a los indefensos, precisamente en la era del comienzo del auge de Hitler y su imperio del mal.
  • Su nombre puede querer decir en hebreo “Todo es de Dios”.
  • El nombre de su padre puede querer decir en hebreo “Hoyo de Dios”.
  • Se salvó como Moshé de la destrucción, en un arca, en su caso espacial. O puede también equipararse a los Kindertransports, el salvataje de miles de niños judíos de zonas afectadas por los nazis que fueron refugiados en Gran Bretaña.
  • Trajo de los cielos la redención de la tiranía, el mal, la injusticia, la opresión.
  • A pesar de su doble identidad, es un hombre sincero, pues… ¿quién se atreve a usar sus calzones por fuera de sus ropas?

Les dejo los comics, para que los lean.

https://mega.nz/#!21Q2kTCY!1ejDQ69MGwbkM7Fr67KiiDVowo3p9TTyeeGVWvU85do

https://mega.nz/#!gtcEmLwR!ZG_aXT2i-tQdrxUUcBujEMadxLKLJSWeqnFRBw7ZbxA

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