La guita de los curas

Por Oscar Campana // 

Pasando de radio en radio, escucho que una conductora dice: “Porque como todos saben, los curas y las monjas cobran sueldos del Estado argentino”.

Nada peor para quienes creemos que la Iglesia Católica no debiera tener privilegios –que los tiene–, que escuchar el “sentido común” opinando desacertadamente. Porque hay un sentido común, instaladísimo en nuestra sociedad, que asegura cual dogma de fe que el Artículo 2 de la Constitución Nacional (“El gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano”) se traduce en la tarasca que a fin de mes estaría cobrando el curita de acá a la vuelta.

No entran en esta discusión los aportes que los estados provinciales hacen a las escuelas privadas confesionales, que no constituyen como tal un privilegio, sino, en todo caso, la transferencia de ingresos al subsistema de gestión privada –no sólo a los católicos– de la educación pública.

Dejando esto de lado, ¿a quiénes garpa un sueldo el Estado nacional?:

  • A los obispos.
  • A los párrocos de frontera (¿una especie de gendarmería eclesiástica?).
  • A algunos seminaristas (un aporte por cada uno de ellos, si pertenecen al clero secular o a alguna de las órdenes históricas –franciscanos, dominicos, jesuitas, mercedarios, agustinos– o a los salesianos).

Y hasta acá llegamos. Aunque este debate debe completarse con otros datos:

  • El sueldo que cobra todo el clero castrense, homologado al escalafón militar.
  • Los aportes que algunos estados provinciales y/o municipales pagan, sea a miembros del clero, sea a instituciones católicas, en concepto de sueldos, subvenciones, mantenimiento de edificios históricos y otros rubros.

Al final de cuentas, cobra guita mucha gente. Pero muy lejos está la realidad de lo que aquella conductora radial afirmaba.

Y aunque usted no lo crea, lector, el fin de estas líneas no es justificar lo injustificable, sino aportar datos para que la discusión sobre tan espinoso tema sea más seria. Como que es serio que todo el marco jurídico que regula los aportes del Estado nacional a la Iglesia Católica procede de la última dictadura militar.

Y eso sí que no garpa.

Oscar Campana

5 comentarios de “La guita de los curas”

  1. DEFINITIVAMENTE el Episcopado Argentino debe dejar de recibir sueldos o asignaciones personales. Pastores y agentes pastorales deben recibir asignaciones solo de la propia comunidad o ayudas de comunidades hermanas

  2. ¿No se olvidó del origen histórico del “presupuesto de culto” en la Argentina?…(B. Rivadavia y sus confiscaciones). Entiendo que este antecedente tambíen influye ¿no?…

  3. Bueno, si empezamos a recordar las confiscaciones, habría que devolverle a los poueblos originarios todo lo que España (Iglesia incluida) les robó a sangre, fuego, muerte y violaciones.

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