La pastoral social en el contexto del episcopado de Monseñor Jerónimo Podestá, Obispo de Avellaneda (1962-1967)

Imagen tomada de https://www.argentina.gob.ar/museo-casa-rosada/iconos-argentinos/podesta
Imagen tomada de https://www.argentina.gob.ar/museo-casa-rosada/iconos-argentinos/podesta

Por el Lic. Guillermo Schefer. Sacerdote Dispensado. Integrante de la Federación Latinoamericana de Sacerdotes Casados y Movimiento argentino “Jerónimo Podestá”.

INTRODUCCION:

La Pastoral Social es “la acción pastoral de la Iglesia para animar e iluminar la vida social en su aspecto económico, político y cultural con el mensaje del Evangelio, y más específicamente con la Doctrina Social, para testimoniar la caridad cristiana, formar la conciencia ciudadana de los cristianos y de los hombres abiertos al Evangelio, y así contribuir a realizar, en diálogo con todos, una sociedad justa y fraterna”. (C.E.A., 2004)

          Desde los grandes cambios del siglo XIX como la Revolución Industrial y el   crecimiento de las ciudades que habían producido profundas desigualdades sociales y económicas, se debatía y se luchaba por establecer una justa relación entre trabajo y capital, y de ahí el problema conocido como la cuestión social.

Si bien la iglesia venía desarrollando una intensa predica contra el liberalismo económico y el socialismo, fue en 1891 con la encíclica “RERUM NOVARUM”, que reivindica el derecho de la iglesia a intervenir en la cuestión social, sentando las bases de la Doctrina Social de la Iglesia (D.S.I.)

Asimismo el papa León XIII en dicha encíclica dejo patente al derecho laboral de formar sindicatos, pero también reafirmaba el derecho de propiedad privada y discutía las relaciones entre gobiernos, empresas, trabajadores y la iglesia, proponiendo una organización social y económica que mas tarde se denominarían como cooperativas.

En Argentina, unos de los antecedentes mas importantes del pensamiento social de la iglesia fue el Padre Federico Grote, redentorista, de origen alemán, funda en 1892 el circulo de Obreros Católicos el cual se nutre del catolicismo social argentino, ligada a obispos y sacerdotales “sociales”, que a lo largo del siglo XIX se preocupaban por la cuestión social.

El día 26 de marzo del año 1967, el papa Pablo VI publicaba su encíclica “POPULORUM PROGRESSIO” sobre la necesidad de promover el desarrollo de los pueblos.

La gran novedad de la encíclica consistía en aquella admirable pasión y compasión con que el papa Montini quería promover el progreso integral y lo que hoy denominamos el ascenso social de los pueblos.

Asimismo, Pablo VI consideraba un error valorar el progreso técnico si se olvidaba la maduración interior de la persona. Y no era justo promover el desarrollo de algunos pueblos o sectores de la sociedad si se dejaba marginados a muchos otros.

Por otra parte, llamaba la atención el hecho de que la encíclica se dirigiera no solo a los obispos, sacerdotes, religiosos y fieles de todo el mundo, sino también a todos los hombres de buena voluntad.

BREVE RESEÑA DE MONSEÑOR JERONIMO PODESTA.

Nació el 8 de Agosto de 1920 en Ramos Mejía provincia de Buenos Aires, fue el tercero de nueve hijos en el marco de una familia de buena posición económica.

“Mi niñez y mi juventud transcurrieron feliz y apaciblemente, guiadas por dos metas: evitar el pecado y triunfar pero haciendo el bien a los demás. Por eso, terminado el bachillerato seguí la carrera de medicina como mi padre…” “En el secundario y en la Facultad cumplí con una activa militancia católica. Entonces tomé conciencia clara del desfasaje existente entre la vida real y el ideal cristiano…”  (LURO: 2000)

En su juventud realizo estudios en la Facultad de Medicina (1937-1939), abandonando los mismos para ingresar al Seminario Mayor de La Plata en 1940.

“…Tras abandonar mi carrera de médico en 3er. año entré al seminario en el año 1940, repleto de sueños e inocencia y me ordené en1946…” (LURO: 2000)

Recibe la ordenación sacerdotal el 15 de septiembre de 1946. Posteriormente fue enviado a Europa a estudiar Derecho Canónico contra su deseo de estudiar Sagradas Escrituras.

Se recibió en Derecho Canónico en la Universidad de Comillas y a su regreso en 1950 fue profesor de Teología y Prefecto en el Seminario Mayor de La Plata y en 1958 paso a ser Canciller y Secretario del Arzobispado, y en 1961 Vicario General en dicha Arquidiócesis hasta el año 1962.

Designado obispo de Avellaneda por Juan XXIII el 27 de setiembre de 1962, recibió la ordenación episcopal el 21 de diciembre de ese año y tomó posesión como segundo obispo de Avellaneda, una zona de población obrera, el 23 de diciembre de 1962. Participo como obispo en el Concilio Vaticano II en el II, III y IV periodo de sesiones.  

“…tres tipos de experiencias enriquecedoras se sucedieron en mis 12 primeros años de sacerdocio: en un primer momento fue la enseñanza de la teología y la formación de los seminaristas…”

“…en un segundo momento tomé la dirección del Movimiento Familiar Cristiano de la Arquidiócesis de La Plata…”

“…una tercera etapa me llevó al terreno de la evangelización popular en los barrios marginales de Berisso y fueron los desposeídos los que me evangelizaron a mí… y me prepararon para la tarea pastoral en el Obispado de Avellaneda…” (LURO: 2000)

Por su acción pastoral de hondo contenido social y a favor de la inserción del sacerdote en la comunidad, es lo que llevó a la aparición de los curas obreros que influirían decisivamente en una generación de curas que abrazó el llamado Movimiento del Tercer Mundo con su compromiso por la “opción por los pobres” y que siempre mantuvieron un contacto fluido con él.

Presionado por el Nuncio Apostólico Humberto Mozzoni y por el Presidente de la Conferencia Episcopal Adolfo Tortolo, fue obligado a renunciar el 4 de diciembre de 1967.

          Fallece en la Ciudad de Bs. As. En su casona de la Av. Gaona del barrio de Villa Luro el 23 de junio del 2000, recibiendo los sacramentos de manos del Arzobispo de Bs. As. Cardenal Jorge Bergoglio.

SU COMPROMISO COMO OBISPO CERCANO AL MUNDO OBRERO Y LA OPCION POR LOS POBRES.

El trabajo que comenzó a hacer en el Obispado llamó la atención desde el primer momento. Su cercanía a los pobres y con los sacerdotes obreros no era el que muchos imaginaban para un Obispo.

“En ese tiempo todos querían que tuviera un coche con chofer, pero no, bueno, no soy bueno para andar sin auto, no, es mi válvula de escape el manejo, no estoy acostumbrado…me compraré un autito. La gente me decía: Monseñor ¿cómo hace para entrar allí? (era un Renault Dauphine y yo con mi altura…) Iba con mi autito y levantaba a la gente que me lo pedía en la ruta, me divertía y me gustaba tomar contacto con la gente…” (LURO: 2000)

Algunos documentos periodísticos de la época dan cuenta de la cercanía de Podestá al mundo obrero. “…Junio de 1.963: REUNION DEL OBISPO CON OBREROS PORTUARIOS. El Obispo de Avellaneda Monseñor Podestá compartió con los obreros portuarios en Puerto Nuevo un asado, ofrecido por los estibadores del puerto en adhesión a los trabajadores de la carne. Dialogaron sobre la actualidad gremial y el «plan de lucha» ante la desocupación y los jornales insuficientes…” (Portal Diario www.laciudadavellaneda.com.ar)

Unos de los primeros encuentros con los representantes de los trabajadores fue para convocar a la misa por el funeral de Juan XXIII en la Catedral de Avellaneda con Regional la de la CGT en Junio 1963.

Entre el 28 y 29 de junio del año 1965 se hicieron unas de las reuniones más importantes de los Sacerdotes del Tercer Mundo en el Hogar Sanford, en Quilmes, Distrito que pertenecía a la Diócesis de Avellaneda. En el mismo participaron dos obispos, Jerónimo Podestá y Antonio Quarracino, obispo de 9 de julio, en lo que la historia recuerda como el “Concilio de Quilmes”. La convocatoria había surgido de los equipos sacerdotales que venían trabajando desde el año 1964 en Capital Federal, Gran Buenos Aires, La Plata, San Nicolás, Mercedes, Azul, Nueve de Julio y Mar del Plata; el principal objetivo era el “compromiso activo con los pobres”, en un trabajo más organizado que respondiese a los postulados del Concilio Vaticano II.  

          De igual manera, Podestá impulso desde su inicio pastoral a sacerdotes miembros de la Misión de Francia, uno de ellos era Paco Huidobro, un asturiano, cuya familia se exilió en Francia durante el Franquismo siendo él adolescente aún.

“…Había empezado a hacer una algunas reformas interesantes: una experiencia de los sacerdotes obreros, que trabajaban en fabricas y después un nuevo estilo de acción pastoral, la palabra no me gusta pero viene de pastor, pastorales, la acción de los hombres de la iglesia sobre el pueblo y la otra fue la difusión de la Encíclica Populorum Progressio…” (LURO: 2000)

Los curas obreros en realidad se denominaban “en fabrica” y aunque vivían separados y trabajaban en distintos lugares, se reunían todas las semanas para celebrar la misa, hacer revisión de vida e intercambiar experiencias.

Este fue el primer Equipo constituido oficialmente como Misión Obrera en la Argentina. Simultáneamente, ya habían surgido algunos curas que también habían comenzado individualmente a trabajar como operarios: tal es el caso, por ejemplo, de Luis Sánchez, obrero gráfico, Párroco en Avellaneda; y de Eliseo Morales, que fue mucho tiempo pintor de albañilería, fundó un hogar de menores en situación de calle con una imprenta, también en una zona de Avellaneda.

“…Yo un buen día traje un equipo de sacerdotes y formamos un equipo con otros de aquí: tres o cuatro franceses y cuatro o cinco argentinos. Un grupo que iba a trabajar en fabrica y todas las semanas se reunían… esto fue en 1963…” (LURO: 2000)

En 1966 tuvo una participación destacada junto a Helder Camara, Arzobispo de Recife, Brasil a la X Asamblea Extraordinaria del C.E.L.A.M. realizada en Mar del Plata, Argentina del 11 al 16 de octubre de 1966, teniendo como tema central “la presencia activa de la Iglesia en el desarrollo e integración de América Latina”. A la  misma asistieron 90 obispos de América Latina.

Este hecho eclesial que muchos teólogos pastorales señalan como la estructura de las líneas directrices del Documento de Medellín, influyo en la línea pastoral de Podestá y a pesar que en principio se creía que Podestá tenía que hacer silenciar la voz de Helder Cámara Arzobispo de Olinda-Recife, portavoz de los obispos del Tercer Mundo, el mismo le dice a Clelia Luro en el contexto de una charla privada con motivo de una entrevista para la revista Imagen del País:

“…yo se que aduciendo directivas de la Secretario de Estado y del gobierno argentino, han dado directivas a algunos obispos y entre ellos a Podestá, para que formen un grupo que me silencie y me neutralice…” a lo que Clelia Luro, le contesta: “…pero Jerónimo no va a prestarse a ese juego…” (LURO, Clelia: 2012)

A partir de aquella Asamblea del CELAM se forma una profunda amistad que perduro hasta los últimos días del Arzobispo Helder Camara.

 PODESTÁ Y EL CONFLICTO CON EL GOBIERNO MILITAR DE ONGANÍA.

En 1966 el General Onganía da un golpe de estado, esto produce los primeros encontronazos de Podestá con el presidente de facto.

“…nadie negaría que estamos viviendo una época de revolución. Las verdades están en la conciencia del pueblo y aunque alguien trate de disimularlas, de oponérseles, en el momento en que menos se piense saltan, ganan la calle, corre como reguero y nadie puede pararlas”…  (PODESTA: 1968)

Un encontronazo fue por la prohibición del festejo del 1º de mayo, día de los trabajadores y el diario La Opinión publicó una nota de protesta del obispo Podestá:

“prohibir el acto de los trabajadores es como decir que no se puede festejar el día de la madre…” (LURO: 2013). Llamó la atención ese pronunciamiento pero a Onganía lo que más le molestó fue que un obispo se pronunciase públicamente en su contra.

Ni bien se publica la Encíclica en 1967, el episcopado le encarga la difusión de la encíclica. Podestá se sintió plenamente identificado con el texto y dió su primera Conferencia en el Teatro Roma de Avellaneda. La respuesta del sistema se hizo escuchar inmediatamente: una bomba explotó en el frente de la Curia comenzando a incendiarse las cortinas. Terminado el acto al regresar al obispado encuentran en las paredes del frente escrito en aerosol dos frases: “Pablo VI traidor!” y “Podestá comunista!”. Ese día comenzó la persecución.

“Onganía me citó un día para enrostrarme: el principal enemigo de la Revolución Argentina es Usted, evidentemente estaba muy molesto conmigo…”  (LURO: 2013)

Una revista de mucha circulación fue Imagen del País quien difundía las ideas contrarias a los gobiernos antipopulares y especialmente en 1967 difundió las actividades de Podesta. Su director era Ezequiel Perteagudo y Clelia Luro su futura pareja.

Perteagudo era un empresario peronista muy relacionado con sectores industriales y gremiales. Entre sus colaboradores estaban militantes históricos peronistas e incluía artículos del Gral. Perón.

En las páginas centrales de la revista Imagen del País Podestá compartía la columna con Helder Cámara, con un título: “Dos Obispos de frente al Tercer Mundo”, con motivo de la Asamblea del CELAM en Mar del Plata.

La publicación se fue transformando en un canal de difusión de la Encíclica Populorum Progressio y lanzó la idea de realizar un gran acto de homenaje a la Encíclica en el estadio Luna Park. Políticos, sindicalistas que se reunían en la sede de la revista decidieron que el único orador sería Monseñor Podestá y promocionaban el acto con grandes avisos.

Frente a las adhesiones y publicaciones sobre el Acto en el Luna Park, el Nuncio Mozzoni inmediatamente le envía a Podestá una carta advirtiéndole sobre la inconveniencia de realizar el Acto, que finalmente se suspende.

“La Encíclica era un programa revolucionario; en ella se propiciaba sin pelos en la lengua que el Mundo estaba mal organizado, que había que cambiar el Mundo, que había que hacer reformas audaces. Abrió un cauce para que la gente piense que no es la “ley de mercado” la que debe dominar la vida de la sociedad… desentrañando los lineamientos políticos de transformación, sobre la justicia entre naciones, superación de los colonialismos internos y externos, equilibrio en la distribución de las riquezas, el bien común…” (LURO: 2008)

El diario Crónica del viernes 5 de mayo de 1967, bajo el título “El Gobierno y los Empresarios deben cumplir la Encíclica” presenta a Monseñor Podestá como el prelado argentino que da la primera interpretación de la carta Encíclica del Papa Paulo VI, El Desarrollo de los Pueblos, en un lenguaje simple y sencillo.

El Obispo de Avellaneda fija una posición frente al documento pontificio y analiza qué debe hacer el Gobierno, qué los Empresarios y las expectativas obreras:

“…Estas premisas plantean el orden de los planteos económicos sociales: el cambio de estructuras. Ahora no son los pueblos sojuzgados, ni las elites revolucionarias quienes lo postulan, es la Iglesia misma por la voz de su más alta autoridad. Ya no queda lugar a dudas: es la Iglesia que viene paulatinamente bregando por la justicia; no se contenta con afirmar que la riqueza está mal distribuida y propone otras reformas en el orden social. La Encíclica postula el cambio profundo de estructuras…” (LURO: 2013)

CONFERENCIAS Y ACTIVIDADES DE JERONIMO PODESTA QUE SON

ANTECEDENTES DE LA PASTORAL SOCIAL EN LA IGLESIA ARGENTINA.

Su dedicada difusión de la encíclica social hizo que fuera el referente de la predica social de la iglesia sin que se denominara “Pastoral Social”, pero por cierto tenía conciencia que era un nuevo estilo en la tarea evangelizadora de una iglesia que quería seguir los postulados de renovación y compromiso con el pueblo propuesto por el Concilio Vaticano II.

“…desarrolle una intensa campaña de difusión de la encíclica que incluyo conferencias en pueblos y ciudades del interior…” (LURO: 2000)

Esto hizo también que le trajera grandes consecuencias, hasta tener que dejar el obispado a cargo el 7 de diciembre de 1967 presionado tanto por la Nunciatura como por el gobierno que envio carros de asalto de la policía que rodeaban la curia por temor a las manifestaciones de los obreros.

Algunas de las conferencias que organizo fueron:

  1. “…Conferencia en el Teatro ROMA de Avellaneda, 6/5/1967
  2. Conferencia en Olavarría 29/9/67
  3. Conferencia en Gral. Belgrano 30/9/67
  4. Conferencia Municipalidad de Cultral-Co, 9/7/67 para SUPE, Plaza Huincul.
  5. Conferencia en FATE 23/8/67
  6. Conferencia ACDE San Juan, 10/11/67
  7. Conferencia en Caritas Avellaneda Colegio Inmaculada Concepción de Quilmes, 27/5/67
  8. Conferencia al Movimiento Familiar Cristiano, La Plata, 4/11/67 Club Estudiantes.
  9. Conferencia Colegio Nacional Concepción del Uruguay, Entre Rios, 27/10/67
  10. Encuentro en el Luna Park para agosto del 67,cancelado”… (PODESTA: 1968)

DEMOLICION DE LA CATEDRAL DE AVELLANEDA.

¿PRESAGIO DEL DERRUMBE DE LA FIGURA DE PODESTA?

Una inspección municipal al templo, realizada en 1966, detectó “…señales que aconsejan la necesidad de cerrarlo; parte de los cimientos han cedido y las dos torres, así como la fachada, manifiestan inestabilidad. Las causas serán la antigüedad propia del edificio y la constante trepidación de automotores por la Avenida Mitre. Atento a estas consideraciones técnicas, Monseñor Jerónimo Podestá, obispo de la diócesis en aquél momento, dictaminó su clausura…”  

El 11 de junio de 1967 se realizó la última misa, en la cual Monseñor Podestá expresó: “pienso que rehacer completamente este templo costaría mucho, en un momento en que grandes sectores de nuestra población padecen necesidades, por lo cual convendría ahora arreglar este templo esperando tiempos mejores”.

Sin embargo una serie de estudios aconsejaban demolerlo “en consideración a su precaria estabilidad” y “el excesivo costo de las reparaciones”. El cierre habría de ser definitivo. (Portal Diario www.laciudadavellaneda.com.ar)

          La demolición de la antigua catedral de Avellaneda comenzó el 9 de abril de 1971, y sus elementos religiosos fueron subastados públicamente.

          Sin forzar un análisis psicológico ni sociológico, llama la atención que meses antes de tener que renunciar a su obispado emerge este informe técnico de la situación edilicia de la Catedral. Aun así, no se puede dejar de pensar que a partir de este acontecimiento material se puede hacer un paralelismo de todo lo que vivió Podestá durante su corto ministerio episcopal.

Por una parte, la belleza arquitectónica del antiguo templo catedralicio que da cuenta de la rica tradición religiosa, estaba en sintonía con la riqueza formativa de Podestá.

Por otra parte, así como la decisión de la demolición del templo se genera por razones de no dar respuesta a su funcionalidad; la culminación del ministerio en el obispado de Avellaneda se genera porque no era funcional a los intereses tanto del conservadurismo eclesiástico, como a los intereses políticos del gobierno de facto de Onganía quien se oponía a los postulados del Concilio Vaticano II y a la encíclica Populorum Progressio.

CONCLUSION

Si bien existen antecedentes de Semanas Sociales en Chile y Argentina, producto del catolicismo social a partir de 1891, en el contexto posconciliar es de destacar que la figura de Podestá sigue fuertemente invisibilizada cuando se trabaja en muchos espacios eclesiales (reseña de referentes históricos, paneles, jornadas y encuentros de pastoral social etc.) el acompañamiento de la iglesia al mundo obrero, movimientos populares, ámbitos políticos y sociales.

Podestá fue sesgado en su figura debido a que la relación con Clelia Luro hizo que la iglesia solo focalizara su vida en el hecho de haber incurrido en el incumplimiento de la norma del celibato, haciendo que su desempeño como obispo en la difusión y puesta en práctica en su diócesis de la D.S.I. no sea revalorizada aun en el presente.

Su figura fue sesgada en primer lugar acompañando al movimiento obrero y a los curas obreros y en segundo lugar, difundiendo la encíclica social a través de sus conferencias.

BIBLIOGRAFIA:

  1. C.E.A. “Para Profundizar la Pastoral Social”, 88° Asamblea Plenaria. 11/11/04.
  • LURO Clelia, “Jerónimo un hombre entre los hombres”. Su vida a través de sus escritos. Ed. Fabro, Bs. As., marzo 2000.
  • PODESTA Jerónimo, “La Violencia del amor”. Talleres Impresora Sur. Bs. As. Agosto 1968.
  • LURO Clelia, “Mi nombre es Clelia”. Ed. Los Heroes. Chile, julio 1996-
  • LURO Clelia, “El mártir que no mataron”. Helder Camara. Ed. Hombre Nuevo, Bs. As. 2012.
  • LURO Clelia, “Jerónimo Podesta, un obispo sin fronteras”. Frases y pensamientos. Ed Cicus, Bs. As. 2008.
  • LURO Clelia, “Las cartas de Clelia y Jerónimo Podesta”. Testimonios de 50 años de lucha política y eclesial. Ed. Hombre Nuevo, Bs. As. 2013.

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