Los Simpson y los milagros

Por Agustín Podestá //

Hoy es miércoles y es día de “Teo-humor”. Y aprovechando la ocasión del humor, vamos a pensar rápidamente un tema teológico como son los milagros desde un ejemplo de Los Simpson.

Claro está que hablar sobre los milagros nos llevaría mucho tiempo (explicar qué son, cómo se viven, a qué “naturaleza” corresponden, etc). Por eso, en vez de dar ahora una extensa explicación, simplemente usaremos este gran capítulo: “Homero hereje” (temporada 4, capítulo 3).

En este capítulo, Homero se rehúsa a ir al rito dominical en la iglesia y, mientras todos están pasando frío en el templo, él se queda en su casa fumando habanos, leyendo revistas “para adultos”, etc. En un descuido se queda dormido y el habano prende fuego las revistas y la casa. Luego de desmayarse, es salvado por vecinos y bomberos.

Estando ya en la cocina, Homero se pregunta si hay una enseñanza oculta en lo que le sucedió. Y concluye que Dios lo castigó (el tema teológico del castigo divino lo dejamos para otra vez), a lo que el reverendo Alegría le contesta que Dios no estuvo en la provocación del incendio pero sí en los corazones de los que lo salvaron “sean cristianos (señalando a Flanders), judíos (a Krusty) o misceláneos (dicho irónicamente por Apu que es hinduista)”.

Todo el episodio es más que recomendable y los invitamos a que puedan verlo de nuevo tratando de pensar todas las cuestiones teológicas que se plantean. Pero ahora reparemos en “el milagro”.

Muchas veces pensamos que los milagros son como intervenciones de Dios al estilo “hada madrina”, es decir, que cuando le pedimos a Dios un “milagro” estamos esperando que baje con polvo de hadas y resuelva mágicamente un problema.

Esto no es del todo correcto, los milagros debemos tender a comprenderlos en la dinámica propia de la existencia tal como es, es decir, no buscarle demasiada vuelta y pensarlos como posibilidades reales en las cuales Dios puede intervenir. En el caso del capítulo, como dice el reverendo: “en los corazones” de los que salvaron a Homero.

En el futuro lo seguiremos reflexionando…

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