Samwell Tarly y el Congreso de Tucumán

Por Agustín Podestá // 

¿Creerías que es posible una vinculación entre este querido personaje de Game of Thrones y nuestro Congreso de Tucumán donde se declaró la Independencia? Es real! Lee a continuación:

En el último capítulo de GOT, luego de derrocado el poder de Daenerys, los lores y ladies de los siete reinos se reunieron para debatir sobre el futuro. Allí proponen elegir un nuevo rey y, entre los interventores, Samwell Tarly propone hacer una consulta popular. Es decir, que el rey no sea elegido en ese pequeño y exclusivista cónclave, sino que, ya que se gobernaría sobre “todos”, entonces que sean “todos” quienes decidan. Su original propuesta en ese contexto generó la risa de sus compañeros y desestimaron rápidamente la idea. 

¿Podrías creer que eso mismo sucedió en el Congreso de Tucumán en 1816 cuando se declaró la independencia de nuestro país? Así fue. Luego de la dicha declaración el 9 de Julio, el congreso continuó debatiendo sobre el sistema de gobierno que se debía implementar. La mayoría, motivados por Belgrano y con San Martín mirando con buenos ojos, se inclinaban a defender la instauración de una monarquía (con ascendencia Inca).

Sin embargo, Fray Justo Santa María de Oro, Obispo de Cuyo, enfrentándose a la idea mayoritaria, intervino con palabras que desentonaban y que desencajaron al auditorio. Dicen las actas que:

“Tomó la palabra el diputado Padre Oro, exponiendo que para proceder a declarar la forma de gobierno, era preciso consultar previamente a los pueblos, sin ser conveniente otra cosa por ahora, que dar un reglamento provisional; y que en caso de procederse sin aquel requisito a adoptar el sistema monárquico constitucional, a que veía inclinados los votos de los representantes se le permitiese retirarse del Congreso, declarando ante quien debía verificar la renuncia de su empleo”. Y se agrega: “Se le contestó detenidamente por algunos diputados, y no cediendo a sus convencimientos, se terminó la sesión. “

Fray Justo Santa María de Oro propuso que se consulte a todo el pueblo sobre la forma que querían de gobierno ya que una decisión tan importante no podía tomarse a la ligera y menos en un selecto grupo cerrado de congresistas.

En efecto, la situación del Obispo no fue muy diferente que la de Sam. Ambos plantearon una idea algo revolucionaría, diferente, y ambos terminaron con desaprobación y rechazo. 

Nadie entendió al Obispo, nadie quiso jugársela por otra forma de pensar. 

Que bueno que esto pasó en GOT, así de paso aprovechamos para conocer otra de las hermosas y singulares perlas de nuestra historia nacional. 

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